15 sept 2009

Eclosión


No hubo juez, ni testigos, tan solo los culpables. Sentados uno al lado del otro, sin distancia de seguridad, vaciando vasos. Esta vez el guión que acostumbra a leer mi voz se tomó un respiro e incluso me guiñó un ojo, imagino que también me dedicó una sonrisa que no llegué a ver. Necesitamos meses de ausencia para dejar ganar de una vez por todas al silencio a gritos. Al fin hay un punto enorme concluyendo estos últimos años, borrando de la memoria fechas que en su momento fueron clave. Espero no echar en falta a esas largas espirales que confeccionaban mi horario.
Hoy, estoy borracha de sensaciones. Y he reducido el número de certezas a una: siempre hay un próximo sobresalto.

4 comentarios:

  1. No siempre hay un proximo sobresalto, en el lecho de muerte ya solo queda esperar lo que uno sabe que va a venir...

    ResponderEliminar
  2. No suelo referirme a la muerte.

    ResponderEliminar
  3. Me refiero a, un próximo sobresalto que no denota malicia. De echo no denota nada, a cada uno le sobresaltan cosas muy distintas.

    ResponderEliminar
  4. Dios, qué grande la foto xD Y q bien escribes leñes

    ResponderEliminar