
No hubo juez, ni testigos, tan solo los culpables. Sentados uno al lado del otro, sin distancia de seguridad, vaciando vasos. Esta vez el guión que acostumbra a leer mi voz se tomó un respiro e incluso me guiñó un ojo, imagino que también me dedicó una sonrisa que no llegué a ver. Necesitamos meses de ausencia para dejar ganar de una vez por todas al silencio a gritos. Al fin hay un punto enorme concluyendo estos últimos años, borrando de la memoria fechas que en su momento fueron clave. Espero no echar en falta a esas largas espirales que confeccionaban mi horario.
Hoy, estoy borracha de sensaciones. Y he reducido el número de certezas a una: siempre hay un próximo sobresalto.
No siempre hay un proximo sobresalto, en el lecho de muerte ya solo queda esperar lo que uno sabe que va a venir...
ResponderEliminarNo suelo referirme a la muerte.
ResponderEliminarMe refiero a, un próximo sobresalto que no denota malicia. De echo no denota nada, a cada uno le sobresaltan cosas muy distintas.
ResponderEliminarDios, qué grande la foto xD Y q bien escribes leñes
ResponderEliminar